Referencias:

Vale la pena revisar la propuesta del Atlas Group sobre la guerra de Líbano, presentada en la Agnes Etherington Art Center. Generan un personaje ficticio, el artista Walid Raad para hacer una reflexión sobre los coches bomba como objetos de uso común en la guerra. El título del trabajo es fantástico: I feel a great desire to meet the masses once again.

Una idea de supervivencia fácilmente se puede convertir en una forma de vida que se nos escapa por sus dimensiones. Cuando nos encontramos en medio de las aguas y encontramos un trozo de madera podemos llegar a pensar que ese es el universo entero y es muy fácil imaginar la fundación de las ciudades a partir de un naufragio. Lo más difícil es mantener una posición de desarraigo que nos permita ser libres.

Llevamos dos días durmiendo un poco mejor. Fernando me dijo que los ciclos de descanso en el sueño son aproximadamente de 4 horas, por lo cual si te despiertas cada tres, las probabilidades de sentir afectado tu descanso son muy grandes. En estos dos últimos días, el descanso ha sido un poco más estable y eso nos ha permitido actuar con un poco de más coherencia. Recordé la tortura que consiste en no dejar dormir a las víctimas durante varias semanas. Después de experimentar un cansancio atroz, la locura y la incoherencia es lo que seguía. Por lo mismo, entiendo que durante el sueño trabajamos fuertemente en asimilar todo aquello que vivimos durante el día. Se dice que durante el sueño es cuando realmente aprendemos lo que vivimos el día anterior. Estas últimas dos semanas de poco sueño han sido suficientes para descuadrar los procesos normales de nuestros pensamientos, aunque no todas las consecuencias han sido negativas. La depresión, por ejemplo, que había avanzado con pasos firmes, antes del sueño empezaba a manifestarse en la apatía, la falta de sueño, el exceso de apetito, las irrefrenables ganas de llorar cuando estaba solo. Ahora que dejé de dormir, curiosamente el proceso depresivo se detuvo y me siento bastante más tranquilo. Estoy más atontado pero menos vulnerable. Tal vez sea de esta misma forma como funcionan los antidepresivos. Cuando empecé a tomarlos me sentí como un imbécil. Ahora me siento un poco lento, pero más contento.

En general, todos aquellos asuntos relacionados con la paternidad me generan un gran escozor. Ahora que nació mi hijo, me he tenido que enfrentar a todo lo que odié durante muchos años acerca del rol que aparentemente tenemos que tomar como padres responsables y amorosos. La felicidad que siento ahora que nació Matías es tan grande que toda la parafernalia ligada a los asuntos de la vida en familia ha sido atenuada. Sin embargo, las demandas hacia las relaciones padre e hijo se han vuelto una especie de tortura. Hoy me dijo Ximena que había llegado a la escuela y que extrañamente se había descubierto igual que antes del embarazo, con sus actividades normales, y que eso la había desconcertado. Yo pienso que en la medida en que no respondes al canon de la paternidad ñoña y mocha, todos podremos ser más felices.

La mejor película de Tarkovski comienza con la llegada de un poeta y su alumna a un paraje del campo italiano. La vista es impresionante; a lo lejos, las colinas se asoman tras la niebla frente al valle inundado de bruma. Un automóvil atraviesa la pantalla varias veces hasta detenerse en el segundo cuarto del lado derecho del cuadro. Al detenerse, del auto baja la alumna que camina por el campo al amanecer. El poeta mira a su alumna y piensa, ante la evidente majestuosidad del paisaje, que está cansado de tanta belleza.

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La expresión del poeta en la película resume un problema antiguo ante el quehacer artístico: la aparente incapacidad de alcanzar a plasmar con el lenguaje la totalidad de la experiencia única y subjetiva. Entre el amanecer que vemos y el que podemos describir se encuentra un mecanismo evidente de aproximación, de acercamiento asintótico cuya exactitud aumenta conforme enfrentamos un mayor número de aproximaciones al fenómeno. Sin embargo queda siempre ese espacio infinitesimal entre lo percibido y lo referido, la diferencia elusiva que nos hace callar ante un lenguaje que no alcanza lo majestuoso y apenas sugiere los ínfimos espacios que dividen la materia. Ante la patente incapacidad de llegar al punto de encuentro entre ambos mundos, lingüístico y vivencial, Bretón diría: “Más bien la vida que esos prismas sin espesor aun si los colores son más vivos.”

Tal separación es inherente a nuestra constitución orgánica. El registro de nuestra experiencia está mediado por las condiciones de nuestra percepción. Percibimos el mundo de forma discontinua, en forma discreta a través de los órganos de los sentidos y un sofisticado sistema de respuesta que articula las señales de acuerdo a un esquema discriminatorio. Todas estas señales se integran en una imagen que se une a la siguiente de forma similar a la manera en que funciona un cinematógrafo, con la ilusión de continuidad y movimiento a partir de quantums perceptivos. Sabemos que nuestra conciencia capta el instante con un breve desfase que nos convierte en testigos irremediables del pasado, viviendo la ilusión del presente. Nuestro presente es entonces memoria, narración de lo desaparecido.

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En su ensayo sobre la metáfora, Borges señala que arte y ciencia son comparables al explicar un fenómeno determinado por el método de representación: ambos usan la metáfora como herramienta explicativa y materia de trabajo. En el encuentro de esa metáfora primordial científico y artista juegan sus cartas; en el científico, la metáfora genera un modelo para iniciar la discusión y su encuentro genera más líneas de investigación; en el artista, la metáfora es una suerte de cristalización del pensamiento. En los dos casos, la búsqueda de una forma de representación del universo es lo primordial, la forma final es solamente un pretexto y el conocimiento completo se da por el proceso, por el movimiento hacia una forma.

La enseñanza de la ciencia y el arte se dan por las formas finales, por el estudio de las metáforas terminadas que son tan sólo el encuentro luminoso al final de un largo recorrido. El recuento del viaje se reserva en exclusiva para algunos curiosos, aquellos que buscan un estudio especializado y requieren las notas, la reconstrucción de las horas aciagas en el laboratorio, en la mirada perdida en el paisaje, en el aliento del cazador en la madrugada. Se enseña el trofeo, no el arte de la cacería.

Intro.

K inició como un proyecto de investigación en arte, comunicación y cultura contemporánea. Inicialmente planeado para dar servicio a un grupo internacional de agencias de publicidad, K actualmente se dedica a la búsqueda de nuevos usos en la comunicación contemporánea. K agrupa a especialistas en diferentes áreas de la comunicación y el arte, con el propósito de generar nuevas formas de entender la expresión contemporánea.

Este blog tiene la intención de abrir un espacio informativo y de creación, relacionado con las actividades de K y sus miembros.