El momento del penalty

Si todo mundo espera a que el tirador ejecute el tiro y en ese momento su mirada queda suspendida por encima del arco, un poco más arriba de la tribuna, donde parece encontrar algo que lo mantiene claramente atento y el público voltea a ver ese punto, ese espacio intangible, inexistente, sin que haya evidencia mayor que la simple mirada del jugador que ha detenido totalmente el curso del partido por algo que ha captado su interés y olvida el tiro que puede darle la victoria a su equipo, que ha luchado por llegar a donde está y cuya suerte depende de este tirador y que ahora miran el rostro boquiabierto del jugador sin saber qué hacer, el árbitro que empieza a impacientarse y se lleva el silbato a la boca sin atreverse a soplar y romper el impasse que el ejecutor vive junto con el público, cuantioso en el estadio e innumerable a través de los diferentes medios, mientras el jugador mantiene la vista fija en un lugar vacío, sin moverse, con los brazos colgando a sus costados. Después, casi sonríe.