El adiós

Es inútil tratar de explicar por qué mi papá murió de un padecimiento que podía haber sido controlado con cierta facilidad. Mis tres hermanos y yo permanecimos mirando el cuerpo embalsamado, sin entender cómo un hombre sano podía estar en ese lugar. Yo sentí que en cualquier momento se levantaría para opinar sobre nuestros comentarios y protestas.

Lo incineraron el miércoles de ceniza.